¡Superioridad de principio a fin!

La escuadra naranja tuvo una temporada de ensueño

Por Gabriel Rivera Villarroel

Para el Deportivo La Guaira, el 2020 tendrá siempre un significado especial, ya que fue el año en el que alcanzó, por primera vez en su corta historia, un título absoluto en la Primera División de Venezuela, además de un lugar en la fase de grupos del torneo de clubes más importante del continente: la Copa Libertadores de América.

Luego de haber arrancado una competencia en enero, la aparición de la pandemia por el Covid-19 cambió los planes del mundo entero y obligó a que todo tuviera que ser modificado, para adaptarlo a la nueva normalidad. Fue así como, tras un parón de siete meses, se organizó el Torneo de Normalización de la Liga FUTVE, en donde La Guaira hizo su gesta.

Los dirigidos por Daniel Farías quedaron enmarcados en el Grupo A del campeonato y empacaron sus implementos, para hacer vida en el estado Carabobo durante algo más de dos meses, para disputar sus partidos en el Polideportivo Misael Delgado, de Valencia y en La Bombonerita, de Puerto Cabello.

Durante este periplo, el conjunto campeón tuvo que enfrentar a Academia Puerto Cabello, Atlético Venezuela, Carabobo FC, Deportivo Lara, Estudiantes de Mérida, Mineros de Guayana, Trujillanos FC y Yaracuyanos FC, sacando resultados positivos ante todos los rivales.

El Naranja celebró su gesta. Fotografía: Ederik Palencia.

Fue de ese modo, como los guaireños terminaron comandando su zona, con 33 unidades, producto de 10 victorias, tres empates y solo tres derrotas, en 16 compromisos. Además, estuvieron en los primeros puestos de la tabla desde el principio, ya que nunca bajaron del cuarto lugar y pasaron la mayoría del tiempo en el sitial de honor.

Ese liderato, le permitió conseguir un puesto en la final del certamen, que disputó ante el Deportivo Táchira y, para mantener la tónica de lo fue su rendimiento en la ronda regular, lograr un nuevo lauro, que le dio la posibilidad de levantar la copa y bordar la primera estrella en su escudo.

Plantilla amplia

Para llegar a la meta, el camino fue corto en tiempo, pero al mismo tiempo largo y complicado, debido al esfuerzo y la entrega que exigió la consecución del objetivo. La gran cantidad de partidos, en apenas dos meses, precisó un sacrificio enorme por parte de los integrantes del plantel, pero la conquista demostró que la preparación fue la correcta.

Durante la competencia, vieron acción hasta 25 efectivos, de los cuales 10 son juveniles de la norma. Esta profundidad, aunada al buen desempeño de cada uno de los que tuvo la oportunidad de ver acción, fue la clave del éxito para la maquinaria naranja.

El plantel estuvo a la altura del compromiso. Fotografía: Ederik Palencia.

El jugador con más minutos disputados fue Francisco La Mantía, que sumó 1384 y defendió la camiseta del DLG en cada uno de los 17 encuentros del torneo. Luego le sigue Yohan Cumana, quien estuvo en cancha por 1327 minutos y jugó 15 duelos. Aquiles Ocanto completa el podio de futbolistas con más tiempo en el terreno, con 1251 minutos en 16 desafíos.

Entre los juveniles, el lateral Jon Aramburu llegó a 1093 minutos en el campo y vio acción en 16 de los compromisos, para volverse un fijo de la zaga del DLG. Le siguieron Jovanny Bolívar, con 578’ en 14 partidos y Guillermo Marín, con 500’ en 10.

Variedad goleadora y asistidora

Al hablar del juego ofensivo del equipo, hay que destacar que las 27 anotaciones alcanzadas durante el campeonato, fueron obra de diez bombarderos, esparcidos por todas las zonas, ya que la lista incluye delanteros, mediocampistas y defensores.

El líder en dianas fue el artillero Aquiles Ocanto, quien alcanzó siete, incluyendo un par de dobletes. El siguiente en la lista es ‘El Tigre’, Charlis Ortíz, que pudo reventar las redes en cinco oportunidades, para hacer una dupla genial en ataque con ‘El Chino’ y poner a temblar a todas las defensas rivales.

El título coronó un año perfecto para el DLG. Fotografía: Ederik Palencia.

Louis Ángelo Peña, Williams Lugo y Jovanny Bolívar también aportaron su cuota a la causa naranja, con tres gritos sagrados cada uno, mientras que José Balza contribuyó con dos tantos.  Finalmente, los juveniles Ronaldo Moreno y Ronald Peña, además de los zagueros Kendrys Silva y Martín García, se encargaron de mandar la pelota al fondo de las mallas una vez cada uno, para completar los 27 bombazos del equipo.

En cuanto a las asistencias, Ocanto, Ortíz, Ángelo Peña, Marín, Lugo y Bolívar dieron pase a gol en dos ocasiones cada uno, mientras que José Velásquez, Ronald Peña, Darluis Paz, Moreno y Cumana lo hicieron una vez.

Solvencia defensiva

Por último, la zaga tuvo un papel fundamental en el título, al permitir solamente nueve anotaciones en el certamen. Sin importar los cambios constantes en la zona, que jugó con línea de tres, de cuatro o de cinco integrantes en distintos momentos, la solidez nunca se perdió y eso permitió que el equipo se viera muy eficaz en la parte posterior.

Además, la actuación de los arqueros también tuvo picos muy altos e influyó positivamente en los resultados. El argentino Mario Santilli tapó en 13 de los cotejos y logró dejar su valla en cero siete veces. Por otro lado, Carlos Olses fue el cancerbero en los cuatro duelos restante y también sumó una valla imbatida.

Todos estos detalles, de la mano del trabajo esencial del cuerpo técnico encabezado por Daniel Farías y de la junta directiva, integrada por George Antar, Michael Chambra, Alinson Chacón, Miguel Mora, Luis Ángel Sánchez y Vicente Suanno, se conjugaron para lograr que el Deportivo La Guaira se coronara como el mejor equipo de Venezuela, en un año lleno de retos, pero que el Naranja puede cerrar con el logro deportivo más grande de su historia: una estrella en el pecho.

George Antar y Daniel Farías lideraron la conquista. Fotografía: Ederik Palencia.